9 de septiembre de 2012

EL PERRO DE BELLOTZA








Por el blog “Uno más en la familia”  de Irene Crespo  he sabido  que  unos desalmados,  esto es, gente sin alma , en Araba, hace  pocos  días, han ahorcado un par de perros y a continuación  los han tiroteado siendo uno de ellos una perra preñada.

Este suceso me ha traído a la memoria una historia  que me ocurrió este verano.Caminaba por Arantzazu  en busca del viejo molino de  Akuegi , junto al río Arantzazu, y  mis pasos me llevaron hasta el caserío de Bellotza.  En el pilón, del  caño, manaba el agua fresca y  cristalina y llené el botellín de plástico, que, siempre,  llevo en el zurrón y  eché andar. 

Al hacerlo, escuché ladridos y , en  la ganbara,  asomaba  la cabeza de un perro.  Sus  ladridos  no eran fuertes, pero,  sí cortos y   tenaces y,  conforme me alejaba,   cada vez, se hacían  más    insistentes.

Una mujer, asomó  a la puerta y me  dijo que iba en dirección contraria.. Me invitó a almorzar. Ante su insistencia, no puede negarme .  Un par de huevos fritos con tocineta,  todo ello, de casa,  y un par de tragos de vino.

Al salir  del caserío, el sol golpeaba como un mazo y  me adentré en el bosque buscando la sombra de los árboles. No se veía un alma y mientras caminaba,  clavando mi stick sobre  alfombras de hojas secas,  que preludian  el fin del verano, no puede dejar de pensar en aquel perro,  listo como el hambre,  que había querido comunicarme que mi camino era otro.

Hoy, leyendo noticias como ésa, me estremezco  en pensar que   personas sin alma,  esto es, unos desalmados pudieran  hacerle daño a mi amigo de Bellotza.

Iñigo Oliberos

5 de septiembre de 2012

LA MACABRA CUENTA @Jose_yRuth




Hoy,  quiero comunicaros algo,  que,  guiado por mis emociones,  necesito decir, porque  me corroe   y tengo  escribir   y que  si no  lo hago reviento. Ayer, por la noche,  en las redes, circulaba una cuenta  anónima,  una cuenta   siniestra,  @Jose_yRuth , que, hoy,  tiene casi  2000  followers  y en cuyo perfil se dice.: HUMOR NEGRO] Nuestra vida es un infierno, a mi padre le encantan las barbacoas.  Sí, pone eso.  Me leéis bien. No alucino, aunque al leerlo pensaba que lo hacía.

La cuenta,  posee  un  blog , un blog, que  recoge sus tweets, que se retuitean propagando  como un  macabro eco   por la red  textos como éste  : A nuestro padre siempre se le quemaban las tostadas, le pasó lo mismo con nosotros. No he podido leer  más. La  repugnancia tiene sus límites.

Hoy, he tenido un día duro. Me acercaba a mi portal  rumiando mis historias cuando  un hombre de sesenta y tantos años, bien vestido, aseado,  educado, que podría ser mi abuelo,  se me ha aproximado  y me ha rogado  mi atención ,  le temblaba la voz. Me ha pedido dinero y se ha  echado a llorar de manera amarga  desapareciendo  entre la gente  dejándome  con el dinero  en la mano.  Sus lágrimas, eran  lágrimas sinceras, lágrimas  de la vergüenza  y   la miseria  , pero, con todo, ésa,  no ha sido la puntilla del  día.Después  de  un café, he conectado el PC. Quería conocer las noticias y saludar a amigas y amigos tuiteros. La página, la  puñetera página, seguía ahí con más seguidores que anoche  y se me ha hinchado la vena. Pocas veces me ocurre, pero me ha ocurrido. He redactado una denuncia y tras cargarla en un pen drive me he acercado  al juzgado de guardia.  Con  la gentuza, tolerancia cero. La  funcionaria al leer la denuncia me ha tomado por un chiflado, contaba con ello.

Escribo estas líneas para animaros hacer lo mismo, a ejercer vuestros derechos, a ejercer  de ciudadanos y ciudadanas. No  tengáis nunca  miedo al hacerlo 
Para terminar, una reflexión. ¿ quién se oculta tras ese teclado  capaz de escribir cosas tan horribles como esas ?. Que una cuenta así  tenga  más dos mil  follwers   da que pensar sobre  el grado de deshumanización al que hemos llegado.
Iñigo Oliberos.
P.D.  Hoy, escribo sin corregir el artículo. De tirada. Como si por efecto de la repugnancia que me ha producido lo hubiera vomitado Disculpad si hay incoherencias, pero, hoy,   lo que hay son emociones,  cabreo e impotencia.

9 de julio de 2012

EL SOLDADO DESCONOCIDO DE LOYOLA

                                  

                               

                                  
Hoy, es 9 de julio. En este  mismo día, hace setenta años, justo cuando Ana Frank y los suyos, atemorizados, se cobijaban en  un almacén de Ámsterdam y contenían la respiración para que las SS no les sorprendieran, en San Sebastián, en el barrio de Loyola, a la misma hora, en una noche rasa, estrellada y fresca, en la  trasera de  sus cuarteles ocurría un suceso, que no  figura  entre las efemérides que citan los periódicos y que, tampoco, nunca, ha merecido una línea en los libros de Historia. Un hecho, tan sólo grabado, en la pequeña historia de una familia de la que nada sé  y que, desfigurado por el paso de los años, quizás  alguien lo cuente, muy de vez en cuando, si queda para contarlo, con sabor a orujo y café, en las sobremesas de fiestas mayores y días  de guardar.
NICOLAS ARTERO GARCIA, centinela aquella noche, quinto de reemplazo, llegó a esta ciudad, tan ajena a la suya, hacinado en un tren tras múltiples transbordos. Lo hizo con una maleta de cartón, con algunos embutidos en un paquete atado con una cuerda y con  un beso y una lágrima de su madre, húmedos, todavía, en la mejilla.
Vino a hacerse hombre. A cumplir con la Patria y lo hizo. Murió en acto de servicio, "gloriosamente", como reza  la cruz de piedra, comida por la hierba y desgastada por la  lluvia, que marca el lugar donde cayó de un balazo cuando el grillo cantaba.
Muchos días cuando  atravieso  el sendero, por el que se asciende a los parques de Ametzagaina y Lau Haizeta,  para ir camino del fuerte   de San Marcos, paso junto a esa cruz  y me pregunto quién se acuerda ya de Nicolás Artero García.
Hoy, aniversario de su muerte, al atardecer, he dirigido mis pasos hasta allí. Los árboles apenas dejaban pasar la luz de una tarde tristona de cielo ceniza y la  lluvia caía sobre la hierba. He ido a propósito, con premeditación, para, ver su cruz, y, de nuevo, una vez más, en vez de flores, he encontrado condones y hierbajos, que la cercaban de olvido. 
Nicolás, no sé si se libraste una gran batalla, si te mataron  los maquis, los contrabandistas o un tiro de esos  que llaman amigo, pero, yo, aunque no sé quién eres,  cada día que paso junto a tu cruz, te recuerdo y como a ti a muchos  jóvenes, jóvenes desconocidos, anónimos, sin rostro, que, un día, por obligación  fueron arrastrados lejos de sus  casas,  separados de su familia, novia y amigos, para proteger a la patria  de un  enemigo invisible, que nadie sabía quién era ni por dónde podía llegar y  que, en vez de hacerse hombres, se toparon de bruces con una siniestra mujer, que, con su   guadaña, segó sus sueños. A veces ocurrió por infortunio, es verdad, y otras, por brutalidad, la brutalidad de una milicia, que no pudieron soportar y les ahogó.
                                                                


  Iñigo Oliberos
                                                                


22 de octubre de 2011

SE ACABÓ ETA






Ha sido toda una vida conviviendo con la violencia y la noticia de esta semana, aunque buena, paradójicamente, me ha sumido en el dolor. Un dolor insignificante si se compara con el sufrido por otras personas, pero, también, dolor. El dolor de la impotencia contenida de ver asesinar sin ton ni son a muchas personas durante años.

Hoy, he rebuscado en mi PC un correo, que, a pesar de los cambios de ordenador, siempre he conservado. Me lo envío un amigo y apareció en mi bandeja de entrada una noche de primavera en la que me encontraba frente a la pantalla. De eso hace once años. Me remitía algunos de sus artículos de opinión y, junto a esos ficheros, me adjuntaba, otro, intransferible, no publicable, titulado “Si te dicen que caí”.

Esta noche de sábado tengo la televisión apagada. La tengo apagada muchas noches y, hoy, más que nunca la quiero tener apagada. Me apetece sentir la oscuridad, escuchar sus silencios y digerir los acontecimientos de esta semana. Son más de las tres. Bajo la luz del flexo he vuelto  a leer aquel correo, un correo de quién sufría cercana la angustia de su muerte, la cual, por fortuna, nunca se produjo y, ahora, cuando la barra se va desplazando por las líneas del texto es como si escuchara, una vez más, el eco de su voz, aquí , conmigo, en este cuarto. Os transcribo parte del mismo, sólo,  hasta donde puedo leer.


“Yo no pretendo que nadie piense lo que yo, o de convencer a nadie de nada. El "apostolado" en cualquiera de sus manifestaciones, es perverso. Cada cual pensamos lo que podemos. Pero sí reivindico con toda vehemencia, para mí y para los demás, el derecho de opinar y de decir lo que pienso de mi entorno social y de mi país, y de proponerlo a la consideración de los demás, y a su discusión. De eso se trata, ni más ... ni menos.

Bueno. Ahí te dejo con los escritos. Y no te preocupes por mí porque, aun con todo eso dentro, vivo, ya ves, disfrutando a fondo de los valores fundamentales de la vida.

Un abrazo, y hasta encontrarnos con Fidel y compañía”. (*)

El fichero,seguirá en el máximo secreto, pero esta noche, al volverlo a leer, todas mis carnes se han estremecido como cuando lo leí por vez primera.

Pasada la escenografía del lunes, pasado el comunicado y pasadas las valoraciones, el proceso, el verdadero proceso, comienza ahora y no será fácil porque existen pocos días del calendario sin que alguna familia tenga que recordar haber llorado amargamente y ante nosotros se abre un camino largo, de generaciones probablemente.

No me gusta el discurso de vencedores y vencidos. La Historia, demuestra que, no sólo no ha funcionado, sino que no ayudado nunca para nada, sin embargo, sí considero importante la memoria. La memoria de todas y cada una de las personas a las que les han arrebatado la vida durante estos años y la reparación de su dolor. Todas tienen su memoria y todas tienen su dolor, aunque haya memorias y dolores que quieran ocultarse. El dolor resulta necesario contemplarlo en su globalidad, y, esto, es algo que no quiere verse en estos días en los medios informativos y en los  púlpitos de los prescriptores de opinión, de esos telepredicadores  que  homologan según sus criterios quién es santo y quien pecador, quien  democráta y quién no.

No quisiera que nadie usara lo del cese de las acciones de ETA como el recurso  fácil de esta próxima campaña electoral para arrancar la ovación y el aplauso en las plazas de toros y polideportivos porque muchas son las lágrimas que  han surcado otras tantas mejillas. Lo que quisiera, en cambio es que cuando se reúnan las fuerzas políticas desde el PP hasta Bildu, que, por favor, piensen en clave de colectividad, y sacrifiquen su rendimiento electoral inmediato  para alcanzar consensos de calado social. La sociedad, se lo agradecerá. Nadie tenemos la razón absoluta, sino una parte de razón y si algo necesitamos es de acuerdos, cuanto más amplios mejor, porque nos jugamos el convivir en paz. Iñigo Oliberos

(*)Fidel, era un personaje de un relato mío, de esos que guardo sólo para mí en una carpeta de  mi disco duro , que no creo que, nadie, salvo el autor de estas líneas, tenga interés en leerlos.